




Autorizas desde tu propia cuenta de Facebook, eliges qué páginas y qué cuentas de Instagram quieres conectar, y listo. No hay que instalar nada ni escribir una línea de código.


Los mensajes de Instagram y Messenger entran a la misma bandeja de WhatsApp, con los mismos estados de Abierto, En espera y Cerrado. Tu equipo revisa un solo lugar.
La autoasignación, los roles y las transferencias que ya configuraste aplican también a los canales sociales. No hay que volver a montar la operación para cada canal.


El mismo constructor de chatbots que usas en WhatsApp atiende Instagram y Messenger. Responde al instante fuera de horario y pasa la conversación a una persona cuando hace falta.
Los reportes de volumen y tiempos de respuesta incluyen lo que pasa en redes, y las encuestas de satisfacción se envían igual al cerrar el chat, sin importar por dónde llegó.


La aplicación móvil de Wasapi recibe las conversaciones de Instagram y Messenger igual que las de WhatsApp, con notificación cuando entra una nueva.
Las redes eran tierra de nadie: alguien del equipo revisaba el Instagram desde su celular, cuando se acordaba, y esos mensajes vivían aparte de todo lo demás.
Todo entra por la misma puerta: la misma bandeja, con dueño, historial y reportes, sin importar por dónde escribió el cliente.
